Este truco servirá para aliviar el dolor que se produce en el metatarso cuando utilizas tacones altos. El truco es muy sencillo, pero tiene una explicación científica. Al parecer existe un nervio que se divide en dos justo entre los dos dedos que ves en la foto, y el cual causa dolor cuando se ejerce presión por causa de los tacones altos. Cuando juntas los dedos con una bendita o cinta, quitas presión sobre el nervio y así evitas el dolor al caminar.
También conocida como “segunda piel”, “la piel de topo” no es cuero del animal (afortunadamente) sino que franela de algodón suave con forro adhesivo. Se vende en láminas y la puedes encontrar en la mayoría de las farmacias o pedirla a medida para tus pies. Se amolda a tus pies mejor que los vendajes y a diferencia de estos no se saldrá a mitad de la jornada.
5. Asegúrate de que son de tu talla. Porque a veces no lo son, porque nos hemos enamorado de ellos y estaba agotado nuestro número, porque del uso han cedido y nos sobra un poco, o porque a la hora de la verdad resulta que el pie se resbala. Y todo esto al final se traduce en una forma de caminar menos natural y en que las probabilidades de acabar con un dolor de pies importante aumentan significativamente. En estos casos, busca un buen especialista en calzado que ayude a que la relación entre tus sandalias favoritas y tú perdure en el tiempo. 
“Uso una crema que me compro en la farmacia y que contiene ibuprofeno. Está indicada para esguinces y contusiones musculares pero, al ser antiinflamatorias y analgésica, evita que me duelan los pies. Me doy un masaje con ella, antes de subirme al tacón. ¡Y lista para aguantar todo el día!… ¡o toda la noche! También tengo puestas las plantillas Foot petals en todos mis zapatos”.
A veces, la sudoración del pie, combinada con la fricción causada por una “caminata, puede causar ampollas, especialmente si usas zapatos sin calcetines. Usa talco antes de usar zapatos y de este modo reducirás la probabilidad de sufrir ampollas desagradables. No cuesta demasiado y simplemente puedes aplicarlo con una sola pasada ya que el efecto puede durarte para varias “caminatas”
A pesar de que puede sonar extraño, es una de las mejores soluciones para evitar las rozaduras. Consiste en meter dos bolsas llenas de agua dentro de tus tacones para, posteriormente, introducirlos en el congelador. Una vez allí, los dejaremos hasta que el agua se convierta en hielo, enfriando así el interior del zapato. De esta manera, suavizaremos su piel, con lo que los roces serán menores o inexistentes.
2-. Haz trampa. Si el dolor en la planta del pie –mejor conocida como metatarso- es insostenible, entonces amarra con una cinta el tercer y cuarto dedo del pie, contando desde el pulgar. Entre estos dos dedos existe un nervio que se activa cuando se presiona, generando un malestar profundo. Con este truco, le quitarás peso a esta parte del cuerpo, pero lo más recomendable es que si este dolor es muy fuerte, mejor optes por plataformas.
Al día siguiente, sí, al día siguiente estaba tan envalentonada y decidí pasar el día con esos tacones. Esta iba a ser la prueba de fuego. Todavía no había llegado el frío entonces fue una experiencia de lo más placentera. Hice todos los trámites del día caminando. Siempre los hago caminando, pero ni en un millón de años se me hubiese ocurrido hacerlos subida a mis taconcitos.
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