"Qué tipazo ¡y vaya culo!", probablemente hayas exclamado al verte en un espejo con las alzas colocadas. Nadie lo discute, con tacones el trasero parece más respingón y durito, y además sacamos pecho. Pero esto ocurre porque al elevarte desde las puntas de los pies la pelvis se ve obligada a inclinarse para que, básicamente, tu cuerpo no caiga en picado contra el suelo. 
Es muy importante que cuando estés andando con zapatos de tacón tengas en cuenta la superficie, porque incluso las modelos más experimentadas en zapatos de tacón altos pueden tener dificultades cuando caminan en superficies complicadas. Si notas que la superficie es resbaladiza es mejor que te asegures que estás pisando zonas estables… o que te quites los zapatos hasta pasar esa zona peligrosa de una caída.
"Los tacones deben ser muy altos para poner la belleza de la mujer en un pedestal", decía Vivienne Westwood. Con una declaración así, ¿cómo nos vamos a resistir? Los zapatos con tacón de aguja son el compañero más fiel de los looks de fiesta. Estilizan, nos elevan el culete como si en los últimos meses nos hubiéramos matado en el gimnasio haciendo sentadillas y nos suben la moral. Nos sentimos más atractivas con ellos a pesar de que sabemos que nuestra relación está más abocada al fracaso que la de 'Romeo y Julieta'.
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