5. Asegúrate de que son de tu talla. Porque a veces no lo son, porque nos hemos enamorado de ellos y estaba agotado nuestro número, porque del uso han cedido y nos sobra un poco, o porque a la hora de la verdad resulta que el pie se resbala. Y todo esto al final se traduce en una forma de caminar menos natural y en que las probabilidades de acabar con un dolor de pies importante aumentan significativamente. En estos casos, busca un buen especialista en calzado que ayude a que la relación entre tus sandalias favoritas y tú perdure en el tiempo. 
Tienes una silueta increíble, pero “a costa de cargar de presión toda la región lumbar de la columna vertebral, así como los músculos encargados de estabilizarla”, explica en 'Women's Health' el quiropráctico neoyorquino Todd Sinett, quien advierte que algunas mujeres incluso pueden experimentar algo conocido como espondilolistesis, que ocurre cuando una vértebra se desliza hacia adelante sobre otra.
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¿A quién no le gusta pisar la arena o algún césped o algún suelo blando? Cuando pisamos sobre suelo blando, vamos mucho más cómodas. El problema es que las plantillas quedan visibles en los tacones o sandalias. Pero tenemos alternativa: Plantillas de silicona. En cualquier tienda encontrarás este tipo de plantillas de almohadillas.  Así evitamos que el pie vaya hacia adelante y quede fijo además de pisar algo más mullido. ¿Qué te parece este consejo para aguantar los tacones ?
A pesar de que puede sonar extraño, es una de las mejores soluciones para evitar las rozaduras. Consiste en meter dos bolsas llenas de agua dentro de tus tacones para, posteriormente, introducirlos en el congelador. Una vez allí, los dejaremos hasta que el agua se convierta en hielo, enfriando así el interior del zapato. De esta manera, suavizaremos su piel, con lo que los roces serán menores o inexistentes.

Al día siguiente, sí, al día siguiente estaba tan envalentonada y decidí pasar el día con esos tacones. Esta iba a ser la prueba de fuego. Todavía no había llegado el frío entonces fue una experiencia de lo más placentera. Hice todos los trámites del día caminando. Siempre los hago caminando, pero ni en un millón de años se me hubiese ocurrido hacerlos subida a mis taconcitos.
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