5. Si los zapatos son muy estrechos los puedes mandar a ensanchar o este un truco raro: pon una bolsa llena de agua dentro de ellos y ponlos en el congelador. Cuando el agua se congela se expande y esto ayuda a que los zapatos se hagan un poquito más anchos. Otro truco es rellenarlos con calcetines y dejarlos así toda la noche para que se alarguen.

A veces, la sudoración del pie, combinada con la fricción causada por una “caminata, puede causar ampollas, especialmente si usas zapatos sin calcetines. Usa talco antes de usar zapatos y de este modo reducirás la probabilidad de sufrir ampollas desagradables. No cuesta demasiado y simplemente puedes aplicarlo con una sola pasada ya que el efecto puede durarte para varias “caminatas”

Por allí hay un conocido dicho popular que dice “para ser bella, hay que ver estrellas” y por esta razón muchas mujeres los utilizan sin importar el dolor que les cause. El problema es que este tipo de zapato puede generar a largo plazo problemas de cadera y de espalda, pero eso se puede evitar. Hoy te enseñaremos un sencillo truco que eliminará el problema del dolor en los pies sin mucho esfuerzo.


2. Elige calzado con correas o cordones: los zapatos sin pasadores pueden ser más fáciles de poner y quitar, pero cuando se trata de comodidad y prevención de lesiones, no son la mejor opción. Por eso, los expertos recomiendan que los zapatos estén firmemente sujetos a los pies. "Desafortunadamente, las ballerinas se ven muy bien, pero te causarán todo tipo de problemas", dijo el podólogo Hiren Patel. "Sin embargo, si eliges usarlas, asegúrate de que tengan correas para mantener el pie en su lugar y que tengan una suela más gruesa".
Es muy importante que cuando estés andando con zapatos de tacón tengas en cuenta la superficie, porque incluso las modelos más experimentadas en zapatos de tacón altos pueden tener dificultades cuando caminan en superficies complicadas. Si notas que la superficie es resbaladiza es mejor que te asegures que estás pisando zonas estables… o que te quites los zapatos hasta pasar esa zona peligrosa de una caída.
1. Camina dando pequeños pasos y apoyando primero el talón y luego los dedos. Parece obvio (y lo es), pero uno de los errores que contribuye a que los tacones nos resulten incómodos es que, a veces, tenemos tendencia a caminar como si lo hiciéramos con bailarinas. Si sigues la pauta adecuada, conseguirás también mantener el equilibrio y la postura correcta.

Al día siguiente, sí, al día siguiente estaba tan envalentonada y decidí pasar el día con esos tacones. Esta iba a ser la prueba de fuego. Todavía no había llegado el frío entonces fue una experiencia de lo más placentera. Hice todos los trámites del día caminando. Siempre los hago caminando, pero ni en un millón de años se me hubiese ocurrido hacerlos subida a mis taconcitos.
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