Si no has nacido con el superpoder de caminar con tacones con la misma naturalidad que si llevaras unas zapatillas (tranquila, es casi tan difícil como el de la teletransportación), la ayuda extra de una pulsera atada al tobillo o un abotinado que te sujete el empeine será de agradecer. Lo malo de este tipo de zapatos es que acorta visualmente la pierna y no estilizan tanto como los que muestran el empeine. Si tus piernas son cortas o anchas, solo te los recomendaríamos para llevarlos con pantalones, jamás con faldas o vestidos.
Para decir lo obvio aquí, pero cuanto más se asciende, el dolor! Los expertos dicen que los talones de una pulgada o dos están muy bien, pero cada vez que van a obtener el dolor en el territorio. Tacones de cuatro pulgadas van a ejercer presión sobre las puntas de los pies y, potencialmente, apretar los dedos de los pies, así que evite el uso de tacones muy altos, si se quiere evitar el dolor!
Lo que más importa cuando caminas con tacones es que tengas confianza contigo misma para poder demostrar al mundo lo hermosa que eres con y sin tacones. Puedes fingir esta confianza el tiempo que sea necesario mientras caminas con tacones con los trucos que estás encontrando en este artículo. Recuerda que la mujer más bella es la que más confía en sí misma.
Próximamente las fiestas y los eventos importantes llegarán uno detrás de otro. Que si las graduaciones, la temporada de BBC, las fiestas veraniegas… Resistirse a unos taconazos será cosa de expertas. ¿Estás aterrada por si te vuelven a hacer daño? ¿Temes no llegar al final de la noche sin tener que cambiarte de zapatos? O, lo que es peor, ¡pasarte toda la velada sentada! Antes de subirte a un par de ellos y lanzarte a la aventura de la noche, debes tener en cuenta estos tips que te ayudarán a sufrir un poquito menos. 
5. Asegúrate de que son de tu talla. Porque a veces no lo son, porque nos hemos enamorado de ellos y estaba agotado nuestro número, porque del uso han cedido y nos sobra un poco, o porque a la hora de la verdad resulta que el pie se resbala. Y todo esto al final se traduce en una forma de caminar menos natural y en que las probabilidades de acabar con un dolor de pies importante aumentan significativamente. En estos casos, busca un buen especialista en calzado que ayude a que la relación entre tus sandalias favoritas y tú perdure en el tiempo. 
Al día siguiente, sí, al día siguiente estaba tan envalentonada y decidí pasar el día con esos tacones. Esta iba a ser la prueba de fuego. Todavía no había llegado el frío entonces fue una experiencia de lo más placentera. Hice todos los trámites del día caminando. Siempre los hago caminando, pero ni en un millón de años se me hubiese ocurrido hacerlos subida a mis taconcitos.
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