Nunca viene mal tener un plan B. No hace falta decir que un par de zapatos planos de repuesto en el coche o el bolso pueden ser la salvación a terminar bailando descalza y con los pies negros. Las marcas lo saben, y por eso, distintas firmas como Pretty Ballerinas o Cocorose London comercializan bailarinas plegables (con bolsita y todo) para que puedas llevarlas cómodamente y usar en caso de emergencia.
A todas nos encantan los tacones. Estilizan la silueta, las piernas parecen kilométricas y crean los mejores outfits. Pero a ninguna nos gusta andar con ellos (ni a las celebrities, lo que demuestran sus caídas más memorables). Pero no te preocupes, si tienes en cuenta nuestros trucos, aprenderás a caminar con tacones altos en tiempo récord. Solo necesitarás un poco de práctica, así que toma nota y súbete a las alturas con los tacones más fashion de esta primavera 2018. 
-- El término máximo para atender el reclamo será de quince (15) días hábiles contados a partir del día siguiente de su recibo. Cuando no fuere posible atender el reclamo dentro de este término, se informará al interesado los motivos de la demora y la fecha en la que se atenderá su reclamo, la cual no podrá superar ocho (8) días hábiles siguientes al vencimiento del término.
Lo que más importa cuando caminas con tacones es que tengas confianza contigo misma para poder demostrar al mundo lo hermosa que eres con y sin tacones. Puedes fingir esta confianza el tiempo que sea necesario mientras caminas con tacones con los trucos que estás encontrando en este artículo. Recuerda que la mujer más bella es la que más confía en sí misma.
Aquello de que 'el roce hace el cariño' se convierte en verídico con los tacones. Al principio caminas como un pato mareado y te duelen los gemelos como si no hubiese un mañana. Pero cuando aprendes a dominarlos, te sientes 'sexy', elegante, atractiva y, obviamente, más alta. Por no hablar del poderoso y sonoro 'clac-clac' que marca cada uno de tus pasos. "Aquí estoy yo", parece que sentencian. 
Al día siguiente, sí, al día siguiente estaba tan envalentonada y decidí pasar el día con esos tacones. Esta iba a ser la prueba de fuego. Todavía no había llegado el frío entonces fue una experiencia de lo más placentera. Hice todos los trámites del día caminando. Siempre los hago caminando, pero ni en un millón de años se me hubiese ocurrido hacerlos subida a mis taconcitos.
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