Este truco servirá para aliviar el dolor que se produce en el metatarso cuando utilizas tacones altos. El truco es muy sencillo, pero tiene una explicación científica. Al parecer existe un nervio que se divide en dos justo entre los dos dedos que ves en la foto, y el cual causa dolor cuando se ejerce presión por causa de los tacones altos. Cuando juntas los dedos con una bendita o cinta, quitas presión sobre el nervio y así evitas el dolor al caminar.
Para decir lo obvio aquí, pero cuanto más se asciende, el dolor! Los expertos dicen que los talones de una pulgada o dos están muy bien, pero cada vez que van a obtener el dolor en el territorio. Tacones de cuatro pulgadas van a ejercer presión sobre las puntas de los pies y, potencialmente, apretar los dedos de los pies, así que evite el uso de tacones muy altos, si se quiere evitar el dolor!

A mí también me gustan los zapatos de tacón pero comprobado que no puedo llevar zapatos con punta ni zapatos de tacón alto (de más de 5cm), me hacen daño en los dedos del pie y en la planta. Así que he optado por los zapatos de punta redonda y que no tengan mucho tacón (de 3 a 5 cm). Pues estos no me hacen daño y me resultan cómodos. Ahora bien, te recomiendo que compres zapatos buenos (no por ello tienen que ser demasiado caros).Yo pienso que en el calzado hay que buscar la comodidad ante todo.También es muy importante que los zapatos sean de tú número (ni mas grandes ni mas pequeños), que lleves el pie bien sujeto y procura cambiar de calzado (no lleves siempre el mismo).


1. Camina dando pequeños pasos y apoyando primero el talón y luego los dedos. Parece obvio (y lo es), pero uno de los errores que contribuye a que los tacones nos resulten incómodos es que, a veces, tenemos tendencia a caminar como si lo hiciéramos con bailarinas. Si sigues la pauta adecuada, conseguirás también mantener el equilibrio y la postura correcta.
Sin embargo, aguantarlos durante todo el día o la noche no resulta nada sencillo. Por eso, son muchas las veces que las mujeres prefieren recurrir a un zapato plano, renunciando a los beneficios que ofrecen un buen par de tacones. No obstante, existen decenas de trucos que harán que quites el miedo a esos preciosos stilettos que aún no te has atrevido a lucir. Aquí te proponemos 7 remedios infalibles.
hola pues ami no me cuesta tanto caminar con tacones el problema es que no los aguanto mas de media hora porque me duele orrible la punta del pie de la planta y me desespero ya que me urge quitarmelo nesesito que me ayuden no se como dejar de sentir este dolor cada vez que los uso ya que se me ha formado con el tiempo una espesie de cayo bajo la planta del pie
provad con los k llevan minimo medio o un centimetro alante donde apoyamos los dedos..se k al ser mas altos parecen insoportables pero os aseguro k yo los uso y me encantan..los zapatos k son completamente planos de alante y tienes taco atras aunke sean mas bajos pienso k dañan mas el pie ya k al ser completamente planos d alante la inclinacion es mayor..
5. Asegúrate de que son de tu talla. Porque a veces no lo son, porque nos hemos enamorado de ellos y estaba agotado nuestro número, porque del uso han cedido y nos sobra un poco, o porque a la hora de la verdad resulta que el pie se resbala. Y todo esto al final se traduce en una forma de caminar menos natural y en que las probabilidades de acabar con un dolor de pies importante aumentan significativamente. En estos casos, busca un buen especialista en calzado que ayude a que la relación entre tus sandalias favoritas y tú perdure en el tiempo. 
Cuando te mires unos zapatos de tacón comprueba que se mantienen de pie por sí solos… Parece una tontería, pero hay taconazos que cuando los dejas solos en el suelo y les das un ligero toque en la zona del talón tiemblan y se tambalean, o incluso se caen. O sea que, aunque la dependienta te mire raro, antes de probártelos, déjalos en el suelo y dales un pequeño toque con el dedo para comprobar su estabilidad. Si no tiemblan, la horma es buena.
Al día siguiente, sí, al día siguiente estaba tan envalentonada y decidí pasar el día con esos tacones. Esta iba a ser la prueba de fuego. Todavía no había llegado el frío entonces fue una experiencia de lo más placentera. Hice todos los trámites del día caminando. Siempre los hago caminando, pero ni en un millón de años se me hubiese ocurrido hacerlos subida a mis taconcitos.
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