Cuida la amortiguación . Si vas a pasar mucho tiempo usando taco alto, sea caminando o estando de pie, considera usar almohadillas metatarsianas de silicona o de gel, las cuales están hechas especialmente para el pie. Así amortiguarás la presión en la punta del pie, evitando dolor. También puedes colocar plantillas para amortiguar presión en la planta del pie o elegir modelos plataforma.
Una buena crema hidrante que nutre tu piel, también lo hace con tus zapatos. ¿Sabías que si extiendes la crema por tus zapatos evitarás rozaduras? Pues sí, untando la crema hidratante por tus tacones un par de veces, evitarás que te hagan daño esos zapatos maravillosos que tanto quieres. ¡Te aseguro que funciona! y podrás aguantas los tacones toda la noche. ¡Pruébalo!

Puedes ser una 'fashion victim' total y volverte loca comprando complementos, pero hay una realidad prácticamente indiscutible: acumular cajas de zapatos de tacón es un vicio. Y cuesta mucho dinero y espacio (en serio, ¿qué fuerza misteriosa nos obliga a guardarlos en sus cuadradas y voluminosas cajas originales?). No pasa nada. Con un poco de fuerza de voluntad y coherencia puedes superarlo y, de paso, dejar de tener los pies hechos polvo.  
Por allí hay un conocido dicho popular que dice “para ser bella, hay que ver estrellas” y por esta razón muchas mujeres los utilizan sin importar el dolor que les cause. El problema es que este tipo de zapato puede generar a largo plazo problemas de cadera y de espalda, pero eso se puede evitar. Hoy te enseñaremos un sencillo truco que eliminará el problema del dolor en los pies sin mucho esfuerzo.
provad con los k llevan minimo medio o un centimetro alante donde apoyamos los dedos..se k al ser mas altos parecen insoportables pero os aseguro k yo los uso y me encantan..los zapatos k son completamente planos de alante y tienes taco atras aunke sean mas bajos pienso k dañan mas el pie ya k al ser completamente planos d alante la inclinacion es mayor..
Al día siguiente, sí, al día siguiente estaba tan envalentonada y decidí pasar el día con esos tacones. Esta iba a ser la prueba de fuego. Todavía no había llegado el frío entonces fue una experiencia de lo más placentera. Hice todos los trámites del día caminando. Siempre los hago caminando, pero ni en un millón de años se me hubiese ocurrido hacerlos subida a mis taconcitos.
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