Y estoy totalmente decaurdo en que unos buenos tacones siempre hacer lucir muy chic a cualquier mujer, pero debe de saber caminar si no lo arruinaria todo, como compañeras de trabajo, que usan una plataforma de table, y no saben caminar flexionan la rodilla al momento de dar el paso y eso hacer ver que no saben caminar en tacones y es mas penoso que no ponerselos.
Como alternativa extrema siempre queda la cirugía. Estamos ante el truco menos recomendable, pero lo cierto es que existe un tipo de operación en la que se inserta grasa en el talón del pie (que se extrae de otras zonas del cuerpo como el vientre) y que hace un ‘efecto almohadilla’ permanente (al menos hasta que la grasa sea absorbida por el cuerpo y sea necesaria una nueva intervención). Este tratamiento quirúrgico se realiza en una hora y solo precisa de anestesia local.
No parece gran cosa pero este simple gesto te ayudará mucho. Evitarás que tus zapatos resbalen, adhiriéndote mejor al suelo y librándote de alguna que otra caída. Además, aunque no nos demos cuenta, cuando nuestros zapatos resbalan tendemos a hacer fuerza con los pies para evitar salir volando, lo que al final del día desemboca en un dolor de pies horrible. Además, en este artículo también puedes consultar cómo estirar unos zapatos.
Es fundamental elegir el número adecuado al comprar cualquier tipo de calzado, pero la tarea se hace imprescindible cuando se trata de los modelos de tacón. Si el zapato te queda un poco grande el pie se deslizará hacia delante, provocando presión y dolor sobre los dedos del pie (con ampolla incluida). En el caso de las sandalias, es conveniente que lleven algún tipo de sujeción (por ejemplo, pulsera en el tobillo).
A la hora de buscar estilo y elegancia, no hay nada mejor que un magnífico par de zapatos de tacón alto. Aunque los tacones hacen que tus piernas se vean más largas y tu cuerpo se vea más delgado, también son dolorosos y más aún si no estás muy acostumbrada a llevarlos. Descubre algunas de las maneras simples de hacer tus zapatos de tacón más cómodos y así hacer tu día mucho más agradable.
Pongámonos en situación. Ya has seguido todos los trucos y consejos anteriores y te subes al tacón con la idea de estar unas cuantas horas con ellos. En ese caso, intenta no parar. No hay nada peor que estar parada con unos zapatos altos que no se aguantan. Ve descargando el peso alternativamente sobre uno u otro pie. Y si no hay más remedio que estar parada, intenta al menos que el peso de tu cuerpo recaiga en lo posible en la zona de los tacones.
Puedes ser una 'fashion victim' total y volverte loca comprando complementos, pero hay una realidad prácticamente indiscutible: acumular cajas de zapatos de tacón es un vicio. Y cuesta mucho dinero y espacio (en serio, ¿qué fuerza misteriosa nos obliga a guardarlos en sus cuadradas y voluminosas cajas originales?). No pasa nada. Con un poco de fuerza de voluntad y coherencia puedes superarlo y, de paso, dejar de tener los pies hechos polvo.  
"Los tacones deben ser muy altos para poner la belleza de la mujer en un pedestal", decía Vivienne Westwood. Con una declaración así, ¿cómo nos vamos a resistir? Los zapatos con tacón de aguja son el compañero más fiel de los looks de fiesta. Estilizan, nos elevan el culete como si en los últimos meses nos hubiéramos matado en el gimnasio haciendo sentadillas y nos suben la moral. Nos sentimos más atractivas con ellos a pesar de que sabemos que nuestra relación está más abocada al fracaso que la de 'Romeo y Julieta'.
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