Siempre hay una fiesta o una ocasión especial que nos permite llevar tacones, aunque no aguantemos el dolor de pies. Estas molestias podrían ser causadas por enfermedades, deformidades o, simplemente, por usar un calzado que no es para ti. Incluso, puede ser generado por un virus, hongo o bacteria, sin la necesidad que el tipo de zapato que usemos influya.

Puedes ser una 'fashion victim' total y volverte loca comprando complementos, pero hay una realidad prácticamente indiscutible: acumular cajas de zapatos de tacón es un vicio. Y cuesta mucho dinero y espacio (en serio, ¿qué fuerza misteriosa nos obliga a guardarlos en sus cuadradas y voluminosas cajas originales?). No pasa nada. Con un poco de fuerza de voluntad y coherencia puedes superarlo y, de paso, dejar de tener los pies hechos polvo.  
Es muy importante que cuando estés andando con zapatos de tacón tengas en cuenta la superficie, porque incluso las modelos más experimentadas en zapatos de tacón altos pueden tener dificultades cuando caminan en superficies complicadas. Si notas que la superficie es resbaladiza es mejor que te asegures que estás pisando zonas estables… o que te quites los zapatos hasta pasar esa zona peligrosa de una caída.
- Ejercicios para fortalecer: si realizas ejercicios que estiren los músculos y los fortalezcan te será más fácil aguantar los tacones. Apoya la zona delantera de tus pies en un escalón y baja los talones sin caerte, ni separarte. Otra opción es ponerse de puntillas y estirarse hacia arriba o flexionar la pierna delantera mientras estiramos la trasera, para después cambiar la colocación de las piernas.
Cuando te mires unos zapatos de tacón comprueba que se mantienen de pie por sí solos… Parece una tontería, pero hay taconazos que cuando los dejas solos en el suelo y les das un ligero toque en la zona del talón tiemblan y se tambalean, o incluso se caen. O sea que, aunque la dependienta te mire raro, antes de probártelos, déjalos en el suelo y dales un pequeño toque con el dedo para comprobar su estabilidad. Si no tiemblan, la horma es buena.
4.-A prueba de ampollas. El desodorante no sólo es bueno para el sudor, también para evitar callos o ampollas. Y es que si lo aplicas en el zapato y en tus pies, evitarás la fricción que ejerce tu piel con el calzado. Ojo: este truco es como de cuento de hadas, pues dura aproximadamente cuatro horas. Las plantillas y geles adhesivos también son una buena opción para esto.

"Qué tipazo ¡y vaya culo!", probablemente hayas exclamado al verte en un espejo con las alzas colocadas. Nadie lo discute, con tacones el trasero parece más respingón y durito, y además sacamos pecho. Pero esto ocurre porque al elevarte desde las puntas de los pies la pelvis se ve obligada a inclinarse para que, básicamente, tu cuerpo no caiga en picado contra el suelo. 
Mientras que no esperaba ver una utilidad moda piratería en la producción en masa en el corto plazo, la facilidad y la astucia con la que este tipo de herramientas se pueden ocultar y utilizados para warwalking – una forma más sedentaria de análisis de Wi-Fi que el warbiking demostrado por James Lyne cuando iba en bicicleta por Londres hace tres años – debe actuar como un recordatorio oportuno a ser no sólo siempre en guardia, pero para considerar el cifrado utilizado en sus redes.

"Los tacones deben ser muy altos para poner la belleza de la mujer en un pedestal", decía Vivienne Westwood. Con una declaración así, ¿cómo nos vamos a resistir? Los zapatos con tacón de aguja son el compañero más fiel de los looks de fiesta. Estilizan, nos elevan el culete como si en los últimos meses nos hubiéramos matado en el gimnasio haciendo sentadillas y nos suben la moral. Nos sentimos más atractivas con ellos a pesar de que sabemos que nuestra relación está más abocada al fracaso que la de 'Romeo y Julieta'. 
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