Sabemos que los tacones nos estilizan nuestra figura. Son elegantes, muy femeninos y nos quedan de cine. Sin embargo, dependiendo de la altura, pueden llegar a ser insoportables. Por eso, hoy hemos decidido traeros los mejores trucos para aguantar esos tacones que tanto se nos resisten y no morir en el intento. 1. Muchas veces nos pasa que el pie se nos va hacia delante. Para eso, existen unas pl ...
Da lo mismo si son mini, midi o maxi: la longitud del vestido con la que combines las sandalias de tacón alto no tiene límites. No hay ninguna prenda más femenina que el vestido. Está permitido todo lo que combina con los zapatos: vestidos de verano cortos y vaporosos, vestidos largos de noche y vestidos de tubo de lo más ajustado. Solamente existe una norma: cuanto más alto el tacón y más corto el vestido, más espectacular es el look.
Todos los zapatos de baile están especialmente diseñados para apoyar los pies y el cuerpo de la bailarina, absorber los golpes y permitir que los pies de la bailarina se muevan y flexionen de manera óptima para su estilo de baile. También están diseñados para proteger la pista de baile y evitar que los bailarines se deslicen y patinen, lo que puede ocasionar lesiones. El tacón de zapato de baile también debe estar optimizado para el baile latino.
Lo que más importa cuando caminas con tacones es que tengas confianza contigo misma para poder demostrar al mundo lo hermosa que eres con y sin tacones. Puedes fingir esta confianza el tiempo que sea necesario mientras caminas con tacones con los trucos que estás encontrando en este artículo. Recuerda que la mujer más bella es la que más confía en sí misma.
Llena con agua dos bolsas de plástico pequeñas, ponlas dentro de los zapatos y guárdalos en el congelador. El tamaño de las bolsas aumentará cuando el agua se solidifique y los zapatos cederán. Además, al ponértelos su forma se irá adaptando a la de tu pie (con el plus del efecto frío para mejorar la circulación). Otra variante es sustituir las bolsas de agua por papel periódico.
Al día siguiente, sí, al día siguiente estaba tan envalentonada y decidí pasar el día con esos tacones. Esta iba a ser la prueba de fuego. Todavía no había llegado el frío entonces fue una experiencia de lo más placentera. Hice todos los trámites del día caminando. Siempre los hago caminando, pero ni en un millón de años se me hubiese ocurrido hacerlos subida a mis taconcitos. 
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