Lo que lees: resulta que de tanto caminar de puntillas, el talón y el tobillo trabajan tan unidos que en pocas ocasiones se extienden completamente en su longitud natural. Vamos, que te estás encogiendo pensando tú que eras la más alta del lugar. Aunque no sea un efecto inmediato, el hecho es que cuando dejas de usar tacones, tus músculos y articulaciones empiezan a desarrollarse en su totalidad y entonces, sí, las piernas se estiran sin necesidad de trucos. 

"Los tacones deben ser muy altos para poner la belleza de la mujer en un pedestal", decía Vivienne Westwood. Con una declaración así, ¿cómo nos vamos a resistir? Los zapatos con tacón de aguja son el compañero más fiel de los looks de fiesta. Estilizan, nos elevan el culete como si en los últimos meses nos hubiéramos matado en el gimnasio haciendo sentadillas y nos suben la moral. Nos sentimos más atractivas con ellos a pesar de que sabemos que nuestra relación está más abocada al fracaso que la de 'Romeo y Julieta'.

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