5. Asegúrate de que son de tu talla. Porque a veces no lo son, porque nos hemos enamorado de ellos y estaba agotado nuestro número, porque del uso han cedido y nos sobra un poco, o porque a la hora de la verdad resulta que el pie se resbala. Y todo esto al final se traduce en una forma de caminar menos natural y en que las probabilidades de acabar con un dolor de pies importante aumentan significativamente. En estos casos, busca un buen especialista en calzado que ayude a que la relación entre tus sandalias favoritas y tú perdure en el tiempo. 
A pesar de que puede sonar extraño, es una de las mejores soluciones para evitar las rozaduras. Consiste en meter dos bolsas llenas de agua dentro de tus tacones para, posteriormente, introducirlos en el congelador. Una vez allí, los dejaremos hasta que el agua se convierta en hielo, enfriando así el interior del zapato. De esta manera, suavizaremos su piel, con lo que los roces serán menores o inexistentes.

provad con los k llevan minimo medio o un centimetro alante donde apoyamos los dedos..se k al ser mas altos parecen insoportables pero os aseguro k yo los uso y me encantan..los zapatos k son completamente planos de alante y tienes taco atras aunke sean mas bajos pienso k dañan mas el pie ya k al ser completamente planos d alante la inclinacion es mayor..


¿Te duelen los pies con solo mirar tus zapatos favoritos? ¿Tus pies se deslizan hacía delante cuando llevas zapatos altos de tacón o hacía fuera con zapatos planos? ¿Estás locamente enamorada de tus sandalias de verano pero son demasiado incómodas para usarlas todo el día? No te dés por vencido porque las siguientes almohadillas harán que tus zapatos sean más cómodos de llevar. 
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