Próximamente las fiestas y los eventos importantes llegarán uno detrás de otro. Que si las graduaciones, la temporada de BBC, las fiestas veraniegas… Resistirse a unos taconazos será cosa de expertas. ¿Estás aterrada por si te vuelven a hacer daño? ¿Temes no llegar al final de la noche sin tener que cambiarte de zapatos? O, lo que es peor, ¡pasarte toda la velada sentada! Antes de subirte a un par de ellos y lanzarte a la aventura de la noche, debes tener en cuenta estos tips que te ayudarán a sufrir un poquito menos. 
“Antes muerta que sencilla“, aunque coja… La imagen seguro que la recuerdas. Regreso a casa tras una larga jornada con los zapatos en la mano y cuando te quitas los tacones ¡no reconoces tus pies! Hinchados, doloridos, con rozaduras ¡Qué horror! Y te preguntas ¿ha merecido la pena tanto sufrimiento? Pues la respuesta debe ser que sí, porque lo volverás hacer y “lo sabes”
Al día siguiente, sí, al día siguiente estaba tan envalentonada y decidí pasar el día con esos tacones. Esta iba a ser la prueba de fuego. Todavía no había llegado el frío entonces fue una experiencia de lo más placentera. Hice todos los trámites del día caminando. Siempre los hago caminando, pero ni en un millón de años se me hubiese ocurrido hacerlos subida a mis taconcitos.
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