Molestias leves o severas en los pies como hinchazón, callos o durezas, problemas más serios en los huesos como juanetes o dedos en garra, esguinces o incluso dolor de espalda son algunas de los riesgos que los taconazos tienen para la salud. Por supuesto, la única forma de evitar completamente los peligros es no abusar de los stilettos, pero los expertos recomiendan cómo deberían ser unos zapatos altos para minimizar los daños. “El tacón debe tener, como máximo, cinco centímetros y ha de ser ancho y preferiblemente de cuña”, recomienda el podólogo. Una suela de goma con amortiguación suficiente para reducir la agresión del impacto también es requisito en estos tacones con aval médico.
Ojo, porque usar tacones no solo te deja las pantorrillas como las de las Barriguitas, también acorta los tendones de Aquiles. El problema de la reinserción a la vida en plano es que, cuando vuelves a poner el pie en un ángulo de 90 grados, la tensión en los tendones aumenta bastante y, al menos al principio, duelen un poco. Más aún en las personas que sufren de fascitis plantar –una inflamación del tejido que conecta el talón con los dedos de los pies–, que pueden ver las estrellas días después de abandonar las plataformas. 
Da lo mismo si son mini, midi o maxi: la longitud del vestido con la que combines las sandalias de tacón alto no tiene límites. No hay ninguna prenda más femenina que el vestido. Está permitido todo lo que combina con los zapatos: vestidos de verano cortos y vaporosos, vestidos largos de noche y vestidos de tubo de lo más ajustado. Solamente existe una norma: cuanto más alto el tacón y más corto el vestido, más espectacular es el look.
También conocida como “segunda piel”, “la piel de topo” no es cuero del animal (afortunadamente) sino que franela de algodón suave con forro adhesivo. Se vende en láminas y la puedes encontrar en la mayoría de las farmacias o pedirla a medida para tus pies. Se amolda a tus pies mejor que los vendajes y a diferencia de estos no se saldrá a mitad de la jornada.
En el supermercado la gente me miraba raro y confieso que me reía por dentro porque cargar bolsas con tacones es algo que no se ve todos los días. Tres horas más tarde volví a casa y no me dolían los pies. Casi no daba crédito a lo que sucedía y pensé que tal vez era porque esos zapatos siempre fueron cómodos, dentro de lo cómodo que puede ser un stiletto (aclaro que elegí este modelo de zapatos porque son los más incómodos y difíciles de caminar de todos).

Este calzado se caracteriza por mantener el talón elevado por encima de la altura de los dedos del pie y sirve para alargar las piernas de la mujer aumentando a su vez su estatura unos cuantos centímetros. El incremento de esta estatura depende del tipo y alto del tacón que traiga el stiletto. Es considerado un zapato de tacón alto el calzado que tenga un tacón de más de 8,5 centímetros, y normalmente los zapatos de tacón alto son usados en reinados de belleza en donde la candidata necesita lucir muy estilizada a la hora de entrar a pasarela.
Tienes una silueta increíble, pero “a costa de cargar de presión toda la región lumbar de la columna vertebral, así como los músculos encargados de estabilizarla”, explica en 'Women's Health' el quiropráctico neoyorquino Todd Sinett, quien advierte que algunas mujeres incluso pueden experimentar algo conocido como espondilolistesis, que ocurre cuando una vértebra se desliza hacia adelante sobre otra.
Truco: llena con agua dos bolsas de plástico pequeñas (por ejemplo las específicas para congelados), ponlas dentro de los zapatos y guárdalos en el congelador. El tamaño de las bolsas aumentará cuando el agua se solidifique y los zapatos cederán. Además, al ponértelos su forma se irá adaptando a la de tu pie (con el plus del efecto frío para mejorar la circulación). Otra variante es sustituir las bolsas de agua por papel de periódico.

Al día siguiente, sí, al día siguiente estaba tan envalentonada y decidí pasar el día con esos tacones. Esta iba a ser la prueba de fuego. Todavía no había llegado el frío entonces fue una experiencia de lo más placentera. Hice todos los trámites del día caminando. Siempre los hago caminando, pero ni en un millón de años se me hubiese ocurrido hacerlos subida a mis taconcitos.

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