Mientras que no esperaba ver una utilidad moda piratería en la producción en masa en el corto plazo, la facilidad y la astucia con la que este tipo de herramientas se pueden ocultar y utilizados para warwalking – una forma más sedentaria de análisis de Wi-Fi que el warbiking demostrado por James Lyne cuando iba en bicicleta por Londres hace tres años – debe actuar como un recordatorio oportuno a ser no sólo siempre en guardia, pero para considerar el cifrado utilizado en sus redes.
Exacto, algo muy doloroso y molesto que suele producirse dentro del proceso general de envejecimiento como consecuencia de que los huesos, las articulaciones y los ligamentos de la columna vertebral se debilitan y no son capaces de mantenerte alineada. Pero ¡eh! Esto sucede a partir de los 65 años porque el cuerpo empieza a decir: "Hasta aquí hemos llegado". No a los 35 porque uses zapatos de 15 centímetros, ¡por el amor de dios!
Las plantillas de gel resuelven muchos problemas derivados del uso de tacones. Por una parte previenen que los dedos se contraigan y de ese modo evitan las ampollas. Busca plantillas para tacones con la forma del arco del pie que alivian la presión que se ejerce en ese lugar. Si tus dedos constantemente se deslizan a la parte delantera de tu calzado puedes comprar almohadillas diseñadas especialmente para afirmar tu pie.
La suerte nos acompaña estas últimas temporadas en las que se llevan los tacones gruesos, ya que al tener una base mucho más ancha reparten mejor el peso y resulta más fácil caminar con ellos. Si a esto le sumamos una plataforma delantera, el resultado será una comodidad parecida a la de las zapatillas del gimnasio (esta última frase repítela como un mantra, el poder de tu mente es infinito).
"Los tacones deben ser muy altos para poner la belleza de la mujer en un pedestal", decía Vivienne Westwood. Con una declaración así, ¿cómo nos vamos a resistir? Los zapatos con tacón de aguja son el compañero más fiel de los looks de fiesta. Estilizan, nos elevan el culete como si en los últimos meses nos hubiéramos matado en el gimnasio haciendo sentadillas y nos suben la moral. Nos sentimos más atractivas con ellos a pesar de que sabemos que nuestra relación está más abocada al fracaso que la de 'Romeo y Julieta'.
“Antes muerta que sencilla“, aunque coja… La imagen seguro que la recuerdas. Regreso a casa tras una larga jornada con los zapatos en la mano y cuando te quitas los tacones ¡no reconoces tus pies! Hinchados, doloridos, con rozaduras ¡Qué horror! Y te preguntas ¿ha merecido la pena tanto sufrimiento? Pues la respuesta debe ser que sí, porque lo volverás hacer y “lo sabes”
Como alternativa extrema siempre queda la cirugía. Estamos ante el truco menos recomendable, pero lo cierto es que existe un tipo de operación en la que se inserta grasa en el talón del pie (que se extrae de otras zonas del cuerpo como el vientre) y que hace un ‘efecto almohadilla’ permanente (al menos hasta que la grasa sea absorbida por el cuerpo y sea necesaria una nueva intervención). Este tratamiento quirúrgico se realiza en una hora y solo precisa de anestesia local.
  La altura del tacón: Una de las decisiones más personales que podemos tomar a la hora de elegir unos zapatos. La altura recomendada para que puedas lucirlo durante todo el día sin ninguna queja es 7 centímetros, pero ¡tú decides! Hay mujeres que pueden estar cómodas con tacones de más de 10 centímetros, mientras que hay otras que no pueden pasar de los 3 centímetros. Escoge los zapatos que te hagan sentir cómoda y femenina sin renunciar a unos centímetros de más.
Si, a pesar de todo, tus pies se resisten a aguantar los tacones, la cirugía también ha encontrado un posible remedio. Menos casero y más extremista que los anteriores, es el injerto de grasa en el talón, procedente de otra zona del cuerpo como el vientre o las nalgas. Esta grasa crea un efecto almohadilla en la planta considerablemente duradero. Además, la operación tiene una duración de sólo una hora y se realiza con anestesia local.
No parece gran cosa pero este simple gesto te ayudará mucho. Evitarás que tus zapatos resbalen, adhiriéndote mejor al suelo y librándote de alguna que otra caída. Además, aunque no nos demos cuenta, cuando nuestros zapatos resbalan tendemos a hacer fuerza con los pies para evitar salir volando, lo que al final del día desemboca en un dolor de pies horrible. Además, en este artículo también puedes consultar cómo estirar unos zapatos.
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