A pesar de que puede sonar extraño, es una de las mejores soluciones para evitar las rozaduras. Consiste en meter dos bolsas llenas de agua dentro de tus tacones para, posteriormente, introducirlos en el congelador. Una vez allí, los dejaremos hasta que el agua se convierta en hielo, enfriando así el interior del zapato. De esta manera, suavizaremos su piel, con lo que los roces serán menores o inexistentes.
Cuida la amortiguación . Si vas a pasar mucho tiempo usando taco alto, sea caminando o estando de pie, considera usar almohadillas metatarsianas de silicona o de gel, las cuales están hechas especialmente para el pie. Así amortiguarás la presión en la punta del pie, evitando dolor. También puedes colocar plantillas para amortiguar presión en la planta del pie o elegir modelos plataforma.
Truco: llena con agua dos bolsas de plástico pequeñas (por ejemplo las específicas para congelados), ponlas dentro de los zapatos y guárdalos en el congelador. El tamaño de las bolsas aumentará cuando el agua se solidifique y los zapatos cederán. Además, al ponértelos su forma se irá adaptando a la de tu pie (con el plus del efecto frío para mejorar la circulación). Otra variante es sustituir las bolsas de agua por papel de periódico.
Cuando te mires unos zapatos de tacón comprueba que se mantienen de pie por sí solos… Parece una tontería, pero hay taconazos que cuando los dejas solos en el suelo y les das un ligero toque en la zona del talón tiemblan y se tambalean, o incluso se caen. O sea que, aunque la dependienta te mire raro, antes de probártelos, déjalos en el suelo y dales un pequeño toque con el dedo para comprobar su estabilidad. Si no tiemblan, la horma es buena.
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Es muy importante que cuando estés andando con zapatos de tacón tengas en cuenta la superficie, porque incluso las modelos más experimentadas en zapatos de tacón altos pueden tener dificultades cuando caminan en superficies complicadas. Si notas que la superficie es resbaladiza es mejor que te asegures que estás pisando zonas estables… o que te quites los zapatos hasta pasar esa zona peligrosa de una caída.
A veces, la sudoración del pie, combinada con la fricción causada por una “caminata, puede causar ampollas, especialmente si usas zapatos sin calcetines. Usa talco antes de usar zapatos y de este modo reducirás la probabilidad de sufrir ampollas desagradables. No cuesta demasiado y simplemente puedes aplicarlo con una sola pasada ya que el efecto puede durarte para varias “caminatas”
Pongámonos en situación. Ya has seguido todos los trucos y consejos anteriores y te subes al tacón con la idea de estar unas cuantas horas con ellos. En ese caso, intenta no parar. No hay nada peor que estar parada con unos zapatos altos que no se aguantan. Ve descargando el peso alternativamente sobre uno u otro pie. Y si no hay más remedio que estar parada, intenta al menos que el peso de tu cuerpo recaiga en lo posible en la zona de los tacones.
¿Te duelen los pies con solo mirar tus zapatos favoritos? ¿Tus pies se deslizan hacía delante cuando llevas zapatos altos de tacón o hacía fuera con zapatos planos? ¿Estás locamente enamorada de tus sandalias de verano pero son demasiado incómodas para usarlas todo el día? No te dés por vencido porque las siguientes almohadillas harán que tus zapatos sean más cómodos de llevar. 
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