Ojo, porque usar tacones no solo te deja las pantorrillas como las de las Barriguitas, también acorta los tendones de Aquiles. El problema de la reinserción a la vida en plano es que, cuando vuelves a poner el pie en un ángulo de 90 grados, la tensión en los tendones aumenta bastante y, al menos al principio, duelen un poco. Más aún en las personas que sufren de fascitis plantar –una inflamación del tejido que conecta el talón con los dedos de los pies–, que pueden ver las estrellas días después de abandonar las plataformas. 
Si, a pesar de todo, tus pies se resisten a aguantar los tacones, la cirugía también ha encontrado un posible remedio. Menos casero y más extremista que los anteriores, es el injerto de grasa en el talón, procedente de otra zona del cuerpo como el vientre o las nalgas. Esta grasa crea un efecto almohadilla en la planta considerablemente duradero. Además, la operación tiene una duración de sólo una hora y se realiza con anestesia local.
Al día siguiente, sí, al día siguiente estaba tan envalentonada y decidí pasar el día con esos tacones. Esta iba a ser la prueba de fuego. Todavía no había llegado el frío entonces fue una experiencia de lo más placentera. Hice todos los trámites del día caminando. Siempre los hago caminando, pero ni en un millón de años se me hubiese ocurrido hacerlos subida a mis taconcitos. 
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