“Uso una crema que me compro en la farmacia y que contiene ibuprofeno. Está indicada para esguinces y contusiones musculares pero, al ser antiinflamatorias y analgésica, evita que me duelan los pies. Me doy un masaje con ella, antes de subirme al tacón. ¡Y lista para aguantar todo el día!… ¡o toda la noche! También tengo puestas las plantillas Foot petals en todos mis zapatos”.
Pues bien, en Grazia hemos decidido ejercer de hadas madrinas y echarte un cable para consigas bailar hasta el amanecer. ¡Pero tranquila!, que las nuestras son soluciones que no implican pasar por quirófano. Esta vez hemos preferido preguntar trucos y secretos a las expertas en la materia: las shoe addicts que pasan muchas horas sobre ellos. Toma nota… ¡y a danzar!
Claro, cuando vas entaconada te ves las piernas largas y estilizadas. "Vaya tipazo tengo", te dices. Pero, ¡sorpresa!, la realidad es que tus extremidades inferiores crecen cuando te bajas de las alturas. Así lo asegura un estudio publicado en 'The Journal of Applied Physiology', según el cual las personas que usan habitualmente zapatos de tacón, no solo caminan dando pasos más cortos (tanto cuando los llevan puestos como al andar descalzas), sino que tienen los músculos de las pantorrillas más cortos de lo normal. 
Pongámonos en situación. Ya has seguido todos los trucos y consejos anteriores y te subes al tacón con la idea de estar unas cuantas horas con ellos. En ese caso, intenta no parar. No hay nada peor que estar parada con unos zapatos altos que no se aguantan. Ve descargando el peso alternativamente sobre uno u otro pie. Y si no hay más remedio que estar parada, intenta al menos que el peso de tu cuerpo recaiga en lo posible en la zona de los tacones.
3. Ámbito de aplicación. Este manual se aplicará al tratamiento de los datos de carácter personal que recoja, administre y maneje DAFITI de sus empleados, clientes, aliados, proveedores, empleados de sus contratistas y/o demás terceras personas con las cuales tengan cualquier tipo de relación de acuerdo a lo establecido en la Ley 1581 de 2.012 y el Decreto 1377 de 2013.
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