Usted puede odiar la idea de dañar deliberadamente sus nuevos zapatos hermosos, pero si tiene un desliz y tuerce el tobillo en ellos, entonces va a doler. Antes de salir, raspar el fondo de los nuevos zapatos de ellos raspando por una acera o tomar un poco de papel de lija para las plantas. Esto ayudará a que deje de resbalar en superficies lisas o pulidas.
Llevar zapatos de tacón puede llegar a ser doloroso. Todas lo sabemos, pero no queremos dejar de llevarlos. Según los expertos, la altura perfecta es de 3,5 cm, así que intenta apostar por unos botines de lo más fashion antes de hacerte con unos stilettos. Sin embargo, si tienes que optar por unos tacones, olvídate de los que miden más de 10 cm. Los zapatos que superan esta altura causan inestabilidad en el tobillo y pueden dañar tus pies. 
Los tacones delgados, tipo stiletto son el estilo que eligen los bailarines en competencias o presentaciones. También puedes elegirlos si estás acostumbrada a un tacón bien alto o si tienes ya experiencia en el baile. El tacón se centra perfectamente al tiempo que permite bailar en media punta en forma elegante. Los de vértigo, de hasta 10 cm, son habituales en bailarinas profesionales de tango. Los de 7 – 8 cm se están viendo mucho en bailarinas de salsa con experiencia o acostumbradas a usar stilettos.
Este truco seguramente gustara mucho a la comunidad femenina,  especialmente aquellas que no quieren usar tacones altos por que les causa dolor en los pies.  Con el mismo se puede reducir el dolor y entumecimiento en los dedos, y evitar el caminar doloroso con un simple truco. Los tacones altos sin duda se convertirán en tu mejor amigo después de saber esto.
Cuando colocas uno de estos en tus zapatos consigues dos cosas: la primera, se acabó el ir resbalándote cuando el pie suda, lo que es una sensación horrorosa y, además, sabemos que los demás lo notan, que es peor aún. Y lo segundo, evitarás malos olores en el zapato ya que el olor se impregnará en el salvaslip, de este modo solo tendrás que llegar a casa y tirarlo y tu calzado estará como nuevo.
2-. Haz trampa. Si el dolor en la planta del pie –mejor conocida como metatarso- es insostenible, entonces amarra con una cinta el tercer y cuarto dedo del pie, contando desde el pulgar. Entre estos dos dedos existe un nervio que se activa cuando se presiona, generando un malestar profundo. Con este truco, le quitarás peso a esta parte del cuerpo, pero lo más recomendable es que si este dolor es muy fuerte, mejor optes por plataformas.
4.-A prueba de ampollas. El desodorante no sólo es bueno para el sudor, también para evitar callos o ampollas. Y es que si lo aplicas en el zapato y en tus pies, evitarás la fricción que ejerce tu piel con el calzado. Ojo: este truco es como de cuento de hadas, pues dura aproximadamente cuatro horas. Las plantillas y geles adhesivos también son una buena opción para esto.
"Qué tipazo ¡y vaya culo!", probablemente hayas exclamado al verte en un espejo con las alzas colocadas. Nadie lo discute, con tacones el trasero parece más respingón y durito, y además sacamos pecho. Pero esto ocurre porque al elevarte desde las puntas de los pies la pelvis se ve obligada a inclinarse para que, básicamente, tu cuerpo no caiga en picado contra el suelo. 
Decía el famoso diseñador Manolo Blahnik que los zapatos planos hacen a la mujer caminar como un reno. Con estas declaraciones, cualquiera se replantea su uso. Lo cierto es que –independientemente de quien lo diga– no hay zapato que estilice más la figura y nos haga vernos todavía más hermosas que unos buenos tacones. Y a mayor altura, mayor deseo de poseerlos nos invade. Pero todo lo positivo que guarda lucir unos stilettos de vértigo es equiparable al dolor y a la incomodidad que provoca en nuestros pies. De ahí el amor-odio que sentimos por el mejor compañero de nuestros looks de fiesta: los zapatos de tacón para pisar con fuerza.

Como alternativa extrema siempre queda la cirugía. Estamos ante el truco menos recomendable, pero lo cierto es que existe un tipo de operación en la que se inserta grasa en el talón del pie (que se extrae de otras zonas del cuerpo como el vientre) y que hace un ‘efecto almohadilla’ permanente (al menos hasta que la grasa sea absorbida por el cuerpo y sea necesaria una nueva intervención). Este tratamiento quirúrgico se realiza en una hora y solo precisa de anestesia local.
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