Molestias leves o severas en los pies como hinchazón, callos o durezas, problemas más serios en los huesos como juanetes o dedos en garra, esguinces o incluso dolor de espalda son algunas de los riesgos que los taconazos tienen para la salud. Por supuesto, la única forma de evitar completamente los peligros es no abusar de los stilettos, pero los expertos recomiendan cómo deberían ser unos zapatos altos para minimizar los daños. “El tacón debe tener, como máximo, cinco centímetros y ha de ser ancho y preferiblemente de cuña”, recomienda el podólogo. Una suela de goma con amortiguación suficiente para reducir la agresión del impacto también es requisito en estos tacones con aval médico.
Por evidente que parezca, si en lugar de empeñarte en calzar unos salones de 13 centímetros optas por una altura inferior, el dolor decrecerá proporcionalmente a la disminución de curvatura a la que se someta el pie. Aunque Manolo Blahnik, el mejor embajador del calzado español en el mundo, confesaba que su altura favorita son los tres centímetros (es el llamado ‘Kitten heel’ o tacón de gatita que el mismo creó), con elegir la medida con la que te sientas cómoda será suficiente. Los tacones anchos también son más confortables (y aportan un toque ‘pop’).
Al día siguiente, sí, al día siguiente estaba tan envalentonada y decidí pasar el día con esos tacones. Esta iba a ser la prueba de fuego. Todavía no había llegado el frío entonces fue una experiencia de lo más placentera. Hice todos los trámites del día caminando. Siempre los hago caminando, pero ni en un millón de años se me hubiese ocurrido hacerlos subida a mis taconcitos.
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